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Renting o leasing para autónomos: ¿cuál conviene más?

Renting o leasing ¿cuál es la mejor opción? Esta es una de las dudas más frecuentes entre los autónomos que necesitan un vehículo o toda una flota para su negocio pero que no tienen la capacidad para comprarlo o, simplemente, no están dispuestos a hacer grandes desembolsos.

Tanto el renting como el leasing permiten a los autónomos contar con coches, furgonetas o incluso camiones para su negocio sin necesidad de recurrir a la compra tradicional. Ambas opciones sirven para alquilar vehículos a cambio de una cuota mensual, en vez de comprarlos de golpe. Pero ¿conoces en qué se diferencian?

Si eres autónomo y todavía no sabes cuáles son las ventajas y desventajas del renting o el leasing y qué opción te conviene más, sigue leyendo.

¿Qué son el renting y el leasing para autónomos?

El renting y el leasing son las dos opciones más populares que existen ahora mismo en el mercado para alquilar coches, ciclomotores, furgonetas y hasta camiones sin necesidad de recurrir a la compra tradicional.

Tanto el renting como el leasing son dos alternativas distintas a la compra muy interesantes para los autónomos, ya que les permiten tener un vehículo o toda una flota para su actividad sin necesidad de invertir capital. De hecho, cada vez hay más empresas que ni si quiera exigen un dinero de entrada para empezar a alquilar.

Las opciones de alquiler son cada vez más frecuentes entre los autónomos por varios motivos. El primero es que al pagar sólo una cuota mensual que muchas veces incluye todos los gastos, el trabajador por cuenta propia tiene absoluto control sobre cuánto le van a costar sus vehículos de empresa cada mes. Esto puede ser todavía más interesante si el trabajador por cuenta propia tiene un negocio que necesita muchos coches o furgonetas, ya que no se enfrentará a gastos imprevistos por reparaciones.

Aunque las dos opciones, tanto el renting como el leasing, son métodos para alquilar el vehículo, hay varias diferencias entre ellos que se verán en detalle más adelante y que los autónomos deben tener en cuenta antes de decantarse por una u otra.

La principal es que el renting es un alquiler con todo incluido sin opción a compra, por lo que el vehículo nunca será de propiedad del autónomo, pero podrá cambiar de coche o rescindir el contrato, en muchas ocasiones, desde el principio. Por su lado, el leasing también es un alquiler, pero suele tener mayores compromisos de permanencia y, a cambio, ofrece al autónomo comprar el vehículo al finalizar el contrato.

¿Cómo funciona el renting para autónomos?

l renting es una de las opciones de moda entre los autónomos para disponer de un vehículo o varios sin necesidad de endeudarse ni gastar dinero de golpe. Esta opción consiste en un alquiler de ciclomotor, coche, furgoneta o camión a cambio de una cuota mensual.

Habitualmente, el alquiler a través del renting suele estar más enfocado a autónomos o empresas ya que es una opción que permite contar rápidamente con toda una flota de vehículos sin necesidad de invertir dinero ni disponer de avales para obtener un préstamo.

El funcionamiento del renting es sencillo: el autónomo se pone en contacto con una compañía de alquiler de vehículos y firma un contrato. Dependiendo de la gama del coche o furgoneta que vaya a usar, la cuota será más o menos elevada.

Lo interesante es que normalmente en este pago mensual están incluidos todos los gastos que puede conllevar un vehículo, como por ejemplo:

  • Seguro a todo riesgo
  • Cualquier reparación que necesite el vehículo
  • ITV
  • Impuestos de circulación
  • Sustitución automática del vehículo en caso de avería

De este modo, para los autónomos y empresas, puede resultar muy ventajoso tener controlados y unificados todos sus gastos en una única cuota mensual, que suele ser de a partir de 250 o 300 euros. Como contrapunto, hay que tener en cuenta que este vehículo nunca va a poder ser propiedad del autónomo, algo que sí puede ocurrir con el leasing.

Las demás condiciones del renting del vehículo dependerán de cada compañía pero, últimamente, hay muchas empresas que ofrecen específicamente a los autónomos y pequeños negocios contratos pensados para ellos, que no incluyen ninguna permanencia -desde el segundo mes, el trabajador por cuenta propia puede rescindir el contrato- ni tampoco depósitos de entrada. Esto resulta ventajoso para muchos autónomos que quieren ir aumentando o reduciendo su flota sin compromisos, conforme a las necesidades de la empresa.

Una vez terminado el contrato, que dependerá de la duración y condiciones que haya conseguido el autónomo, el coche seguirá en propiedad de la empresa de renting y el trabajador por cuenta propia podrá o bien ampliar el contrato con ese u otro coche, o rescindirlo.

¿Cómo funciona el leasing para autónomos?

El leasing es otra de las opciones de alquiler disponibles para los autónomos y empresas. Esta alternativa permite, al igual que el renting, acceder a un vehículo, desde ciclomotores y coches hasta furgonetas o camiones, sin necesidad de endeudarse ni invertir grandes cantidades de dinero en la compra. Aunque en este caso, se añade la posibilidad de comprar el vehículo al final del contrato.

El funcionamiento del leasing es similar al de un préstamo, con intereses y cuotas mensuales. De hecho este tipo de arrendamiento financiero se suele realizar a través de bancos y sólo va dirigido a empresas y trabajadores por cuenta propia. El autónomo o la empresa se puede poner en contacto con su entidad financiera para firmar un contrato de alquiler y empezar a utilizar el vehículo por cuotas que suelen ir a partir de los 300 euros al mes.

La principal diferencia entre el renting y el leasing, sin embargo, no está en el pago de la cuota como tal sino en lo que incluye. El leasing no es un alquiler al uso sino una modalidad de compra aplazada, por lo que normalmente será el autónomo el que tenga que pagar el seguro o los impuestos de circulación.

Por contra, la cuota mensual en el leasing, tiene otras ventajas como por ejemplo, la opción a compra. Es decir, el arrendatario, en este caso el autónomo, paga durante un mínimo de tiempo las cuotas y una vez terminado el contrato puede decidir:

  • si dejar el coche
  • comprarlo por su valor residual (descontando del precio del vehículo lo que ya se haya pagado)
  • Cambiarlo por otro y seguir alquilando.

Además, al tratarse de una modalidad de arrendamiento financiero a través de una entidad bancaria, el autónomo podrá deducir una parte del IVA o incluso el IRPF de la cuota que corresponde al alquiler del vehículo.

Por otro lado, las cuotas se pueden amortizar como si se tratara de una inversión, pudiendo incluso acelerar la amortización. Por lo que este método de arrendamiento tiene distintas ventajas fiscales y también contables.

Diferencias entre el renting y el leasing para autónomos

El renting o el leasing son dos métodos de alquiler que pueden parecer a priori parecidos pero que, sin embargo, tienen grandes diferencias.

Mientras que el renting es una modalidad de alquiler con pocos compromisos y sin posibilidad de compra, el leasing es un método más parecido a una compra aplazada, ya que el autónomo paga una cuota mensual por el vehículo como si de un alquiler se tratara pero luego puede comprar el coche o la furgoneta descontando las cuotas mensuales que ya ha abonado.

Por lo tanto, la primera diferencia entre el renting y el leasing es que en el primer caso el autónomo nunca va a poder tener ese vehículo en propiedad y en el segundo sí. Con el leasing, al finalizar el contrato, el autónomo tendrá la opción de restar todas las cuotas abonadas hasta ese momento y pagar el valor residual, es decir, el resto del precio para adquirir el vehículo.

La segunda diferencia entre ambos métodos está también muy vinculada al concepto de propiedad. En el renting, el autónomo alquila un vehículo que no es propiedad suya a cambio de una cuota. Este pago mensual incluye muchas otras prestaciones como el seguro, los impuestos de circulación o cualquier reparación, por lo que sólo va a tener que pagar esa cantidad mensual que incluye todos los gastos asociados al vehículo.

El leasing, sin embargo, es un contrato de alquiler en el que se traspasa temporalmente -o para siempre, si finalmente se decide comprar- los derechos del coche al autónomo, pero también sus obligaciones, que no se incluyen en la cuota mensual.

Esto significa que durante el tiempo en el que se alquila el vehículo, con el leasing, el trabajador por cuenta propia es el que tendrá que hacerse cargo de la mayoría de gastos asociados, como el seguro o los impuestos.

A partir de estas dos diferencias, surgen otras cuestiones que distinguen un método de otro. Por ejemplo, con el renting se tiene más control del gasto, ya que todos los costes asociados al vehículo se comprimen en una única cuota, mientras que con en el leasing pueden surgir gastos imprevistos.

Por otro lado, el leasing, al dar la opción de compra, obliga normalmente al autónomo a tener alquilado durante un mínimo de tiempo el vehículo mientras que en el renting hay muchas ofertas que permiten alquilar sólo durante un mes y cambiar de coche o furgoneta tantas veces como se quiera.

Fiscalidad del renting y del leasing

Tanto el renting como el leasing permiten a los autónomos acceder a deducciones en IVA e IRPF. En ambos casos, la cuota que pagan los trabajadores por cuenta propia mensualmente a la compañía puede ser deducible.

En el caso del IVA, tanto el leasing como el renting funcionan igual. Si el autónomo puede demostrar que el bien, en este caso el vehículo, está al 100% afecto a la actividad, podrá deducirse todo el IVA que paga mensualmente por ambos arrendamientos. Esto sólo se admite si el trabajador por cuenta propia desarrolla una actividad vinculada al transporte, como por ejemplo agente comercial, taxista o transportista.

Si no es el caso, tanto en el leasing como en el renting se podrá deducir el 50% del IVA que se haya abonado, como ocurre en la compra. La ventaja de estos dos métodos frente a la compra tradicional es que el autónomo podrá recuperar cada trimestre la mitad del IVA abonado, por lo que el beneficio se reparte a lo largo del tiempo.

Por el lado del IRPF, ambas opciones, renting y leasing tienen el mismo inconveniente: sólo los autónomos del transporte podrán deducir fiscalmente las cuotas. En este impuesto, a diferencia del IVA, la deducción sólo puede ser del 100% para los taxistas, transportistas, agentes comerciales y demás profesionales del sector. Si no es el caso, no es posible deducir el alquiler o compra del vehículo en IRPF.

Ahora bien, aunque en IVA y en IRPF el tratamiento fiscal para ambos métodos es muy parecido, hay algunas diferencias entre estas dos fórmulas de arrendamiento. A nivel contable, el leasing figura en el activo como parte del inmovilizado y en el pasivo como una deuda a largo plazo, mientras que el renting supone sólo un gasto más del ejercicio, lo que afecta a la cuenta final de resultados.

Por lo tanto, con el leasing se registra como gasto la depreciación del activo, en este caso el vehículo más los intereses financieros.

Ventajas y desventajas del renting para los autónomos

El renting es posiblemente la fórmula más popular de adquirir un vehículo o una flota sin necesidad de comprar. Aunque esta modalidad está disponible también para particulares, es especialmente útil para las empresas, ya que les permite tener un control del gasto y adquirir tantos vehículos como necesiten sin hacer un desembolso previo ni pedir un crédito.

Sin embargo, como sucede con la compra o con el leasing, el renting también tiene sus ventajas y sus inconvenientes para los autónomos.

Ventajas del renting

  • No necesita desembolso inicial: uno de los principales atractivos del renting es que el autónomo puede acceder a cualquier vehículo, sea cual sea su precio, sin necesidad de invertir dinero ni solicitar un préstamo.
  • Todo incluido en una cuota: en el renting, la cuota mensual que se paga a cambio del vehículo incluye casi siempre un seguro a todo riesgo, sustitución del coche en caso de avería ITV o impuesto de circulación.
  • Tener siempre el vehículo disponible: ptra de las ventajas del renting es que, al incluir la sustitución del vehículo, en caso de avería el autónomo seguirá teniendo un coche o furgoneta disponibles para seguir trabajando.
  • Control del gasto: el renting unifica todos los costes del vehículo en una cuota fija. Esto permite a los autónomos tener siempre controlados y planificar los gastos del vehículo.
  • Reducir o aumentar la flota: algunas compañías de renting están ofreciendo modalidades de alquiler flexible. Este método permite rescindir el contrato al cabo de uno o dos meses, por lo que el autónomo puede aumentar o reducir tanto como quiera la flota de vehículos, conforme a las necesidades del negocio.
  • Deducciones cada trimestre: el renting permite deducir el 50% del IVA de la cuota a todos los autónomos y el 100% a los profesionales del transporte. A diferencia de la compra, estas cuotas son mensuales, por lo que cada trimestre se podrá descontar una parte del IVA por el alquiler del vehículo. En IRPF, sólo los autónomos del transporte podrán deducir el dinero que han pagado por este alquiler.
  • Cambiar de vehículo asiduamente: otra de las ventajas de los vehículos en renting es que, al no ser de propiedad, el autónomo puede cambiar de coche de forma sencilla tantas veces como quiera.

Desventajas del renting

  • Más caro que la compra: aunque el renting tiene algunas ventajas como el control de gastos o la posibilidad de adquirir un vehículo sin inversión, a largo plazo, se suele pagar más de lo que se hubiera abonado comprando directamente el coche o la furgoneta.
  • El vehículo nunca va a ser propiedad del autónomo: la gran desventaja del renting es que a pesar de haber pagado durante muchos años una cuota a cambio del vehículo, ese coche o furgoneta nunca va a ser propiedad del autónomo. Por lo tanto, nunca podrá dejar de pagar si quiere seguir teniendo el vehículo.
  • En algunos casos se exige un tiempo de permanencia: cada vez hay más compañías de renting que ofrecen alquilar el vehículo con apenas uno o dos meses de permanencia. A pesar de ello, muchas veces, las cuotas más bajas suelen estar ligadas a exigencias como mantener el alquiler un mínimo de uno o dos años. También se puede exigir un pequeño desembolso a modo de entrada.

Ventajas y desventajas del leasing para autónomos

El Leasing es una opción que puede resultar atractiva para los autónomos que buscan alquilar un vehículo o toda una flota pero que no quieren o no pueden invertir en un primer momento para la compra. De este modo, pueden acceder a un alquiler sin perder la opción de comprar el coche o la furgoneta más tarde.

Como las demás vías para adquirir o arrendar un vehículo, el leasing tiene sus ventajas e inconvenientes.

Ventajas del Leasing:

  • Alquilar cualquier vehículo por una cuota fija: el Leasing permite acceder a cualquier vehículo sin grandes desembolsos de dinero a cambio de una cuota fija.
  • Probar distintos vehículos: el autónomo puede cambiar de vehículo varias veces y probar el coche o la furgoneta durante un tiempo antes de comprarlo.
  • Comprar el vehículo después: al finalizar el contrato, el autónomo podrá elegir entre dejar el vehículo usado, comprarlo o seguir alquilando otro vehículo.
  • No se necesita mucho capital inicial ni préstamos: el leasing permite usar cualquier vehículo con muy poco o ningún desembolso inicial y sin necesidad de solicitar un préstamo para la compra.
  • Deducciones y amortización: el leasing tiene las mismas ventajas fiscales que el renting o la compra -deducciones en IVA y, en algunos casos, IRPF- y además, al ser similar a un préstamo para adquisición de un bien, puede permitir registrar contablemente como gasto la depreciación del vehículo.

Desventajas del Leasing:

  • Las cuotas no incluyen los gastos del vehículo: en el leasing, mientras el autónomo alquila el vehículo, adquiere todos sus derechos -como si el coche fuera suyo- y también las obligaciones. Esto significa que será el autónomo quien tenga que pagar los costes del vehículo, como seguro o impuestos de circulación, que no están incluidos en la cuota.
  • Siempre hay un tiempo mínimo de permanencia: a diferencia del renting, los contratos de leasing obligan al autónomo a alquilar el vehículo durante un mínimo de tiempo, que no suele ser inferior a dos años.
  • Intereses más elevados que un préstamo convencional: el leasing es similar a un préstamo para el vehículo, que luego se puede comprar o no. Sin embargo, los intereses de esta fórmula suelen ser más elevados que los de los demás créditos de las entidades financieras. Por lo tanto, la cuota mensual será más cara en comparación a la que se pagaría por financiar la compra del vehículo.
  • Precio final más alto que en la compra: al pagar intereses elevados y otras comisiones, si el autónomo decide terminar comprando el vehículo, en cómputo general, el precio será más alto que si lo hubiera comprado directamente desde un primer momento.
  • Menos flexibilidad para disminuir la flota: a diferencia del renting, el leasing no permite rescindir los contratos de vehículos cada pocos meses, por lo que el autónomo tendrá menos flexibilidad para aumentar o reducir su flota conforme a las necesidades del negocio.
  • Menos control del gasto que con el Renting: la cuota del leasing no incluye los gastos del vehículo, por lo que el autónomo se puede enfrentar a posibles gastos imprevistos.

Renting o leasing: ¿cuál conviene más a los autónomos?

Es posible que después de haber analizado todas las ventajas y desventajas del renting y del leasing, algunos autónomos sigan sin tener claro qué opción les conviene más. En realidad, cada fórmula puede ser la adecuada o no dependiendo del tipo de negocio que tenga el autónomo, de sus necesidades y de sus proyectos.

Normalmente, el renting suele ser la opción más recomendable para los autónomos que sólo van a utilizar el vehículo que alquilan para su negocio o que necesitan varios coches para su negocio y no pueden invertir tanto dinero.

Los profesionales que realizan muchos kilómetros y necesitan un coche o furgoneta siempre disponible para su actividad es probable que se vean más beneficiados por el renting, ya que el vehículo no es suyo y no tendrán que asumir ellos el coste derivado del desgaste o las reparaciones.

Además, esta opción les permite aumentar su flota de vehículos y tener disponibles tantos coches como quieran para su negocio sin necesidad de invertir dinero ni pedir un préstamo.

El leasing, sin embargo, puede ser una buena opción para autónomos que no realizan demasiados kilómetros a lo largo del año y que están interesados en tener ese coche en propiedad. En este caso, el leasing les permite probar el vehículo durante un tiempo y, más adelante, comprarlo si se adecúa a sus necesidades.

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